Fuente: Lengua y comentario de texto, editorial Octaedro

Lenguaje y comunicación.


Pragmática de la situación comunicativa


En el acto comunicativo, los signos, que son unidades de la lengua, se plasman en actos de habla, en enunciados concretos, cuya intención y sentido vienen marcados por el mundo conceptual, cultural y afectivo de los hablantes, por las circunstancias externas y por el marco el discurso en el que se insertan.

La pragmática estudia la competencia comunicativa de los interlocutores y la adecuación de sus enunciados a su intención y al contexto en que se producen. El emisor y el receptor, para poder elaborar e interpretar los enunciados no sólo tendrán en cuenta los contenidos explícitos de esos enunciados (lo que las palabras significan), sino también las implicaciones o contenidos implícitos, así como las inferencias que de ellos pueda extraer el destinatario.
Algunos de los factores que marcarán la relación entre los hablantes, el enunciado y el contexto situacional son:

Factores situacionales internos pertenecientes al mundo de los interlocutores, que condicionarán la naturaleza del enunciado: cultura, ideología y creencias (políticas, morales, religiosas), afectos, estados de ánimo, necesidades; todo ello son motivaciones de los interlocutores que influyen en su actuación y marcarán la intención del mensaje y su interpretación. Estas motivaciones harán que el emisor, además del mero contenido informativo, pretenda producir unos efectos en el receptor: persuadirle, tranquilizarle, asustarle, agradarle, irritarle, inquietarle, pedirle, aconsejarle; esto le obliga a conocer el mundo del interlocutor y sus posibles reacciones, para desarrollar una estrategia comunicativa adecuada a su intención y a las motivaciones del destinatario. El mundo interior de los interlocutores y el conocimiento que tienen uno del otro, condicionarán la elección del tema, el uso de fórmulas de tratamiento y cortesía, la entonación, el nivel de lenguaje utilizado, la extensión del enunciado, etc.

Factores situacionales externos, como el tiempo y el espacio en que se desarrolla la comunicación, las circunstancias ambientales, el mundo social al que pertenecen los interlocutores y sus relaciones afectivas, de parentesco, laborales o académicas, marcarán también la relación comunicativa e influirán en el contenido y la forma del enunciado.

Para ser coherente, todo enunciado ha de adaptarse a un conocimiento del mundo, a unos marcos conceptuales o de referencia que pertenezcan la experiencia del emisor y el receptor y se ordenen en torno a un campo conceptual que recoja todos aquellos conceptos, acciones y relaciones que tienen que ver con él.

El marco del discurso es un factor pragmático-enunciativo importante, ya que el género o tipo de discurso que se utilice condicionará la naturaleza del mensaje y dará lugar a una situación comunicativa distinta: lo que resulta increíble en un relato realista puede ser coherente y verosímil en un cuento fantástico, y viceversa; habrá que analizar la adaptación de emisor y receptor al distinto marco de comunicación que existe en una conversación intrascendente, en una conferencia, en un mitin político, en un mensaje publicitario, en un sermón dominical, en un texto jurídico o administrativo, en una carta personal o comercial, en una sesión de chistes o en un velatorio.

En conclusión, la pragmática pretende analizar la competencia comunicativa de los interlocutores: las estrategias de la comunicación, la naturaleza de los mensajes y sus rasgos lingüísticos y retóricos, condicionados por las circunstancias conceptuales, emocionales e intencionales de los que se comunican, por su dominio de los factores situacionales externos y del marco del discurso.


Lenguaje, lengua y habla


El lenguaje es la capacidad que tienen las personas para comunicarse mediante signos articulados. Esta facultad es común y universal porque forma parte de la naturaleza humana.

La lengua es el sistema de unidades y reglas de combinación de las mismas que comparten todos los hablantes de una comunidad lingüística determinada. Es el modelo general y constante, fruto de la elaboración social. Dominar una lengua supone almacenar en nuestra memoria sus unidades y sus reglas de combinación en los tres niveles (fónico, morfosintáctico y léxico-semántico). Es decir, poseer su competencia.

El habla es la utilización de la lengua que hace el hablante en una determinada circunstancia. Es el acto mismo de la comunicación lingüística. En suma, el habla es la actuación, pues supone la elección de una parte del total disponible (la lengua) que se le ofrecen al hablante.

Por lo tanto, se puede deducir que la lengua es social, mientras que el habla es individual; que la lengua es abstracta, mientras que el habla es concreta.


El lenguaje verbal como sistema


Relaciones paradigmáticas y sintagmáticas

La lengua es un sistema en el que los elementos se relacionan entre sí y dependen unos de otros. Toda ella se basa en dos tipos de relaciones:

a) Relaciones paradigmáticas: toda unidad lingüística presente en la cadena hablada está relacionada por oposición con todas aquellas unidades que podían haber aparecido en el mismo contexto. Los términos lingüísticos forman conjuntos de asociaciones memorísticas (paradigmas), entre los cuales hay que realizar un proceso de elección , tomando uno y descartando a los demás. Hasta llegar a organizar lo elementos de un sintagma, de una frase, el hablante se ha visto situado ante una serie de oposiciones de la misma categoría. Así pues, dos unidades pertenecen aun mismo paradigma, a una misma categoría, si son susceptibles de reemplazarse mutuamente en el mismo contexto lingüístico, en el sintagma.

Ejemplos: en la frase El viajero subió al autobús, la palabra autobús se relaciona sintagmáticamente con carro, automóvil, tren, etc. y con todas aquellas que constituyen el paradigma de los medios de locomoción.
En la secuencia mesa el fonema /e/ está en relación paradigmática con /a/, /u/ y con todos aquellos fonemas pertenecientes al paradigma de las vocales que podían haber aparecido en el mismo contexto.



b) Relaciones sintagmáticas: son una consecuencia del carácter lineal del lenguaje: una unidad lingüística se relaciona con la demás unidades presente en el sintagma. La construcción de la cadena hablada comporta la exigencia de una combinación adecuada de los elementos constituyentes y unas relaciones gramaticales y semánticas adecuadas entre ellos. Es dentro del sintagma donde el sentido indeterminado de los elementos lingüísticos se hace concreto, se define.

En el sintagma El viajero sube al autobús, la palabra autobús está relacionada gramatical y semánticamente con las demás palabras de la frase. En la secuencia mesa el fonema /e/ está en relación sintagmática con las demás unidades de la cadena fónica: /m/, /s/, y /a/.

En consecuencia, cada unidad de la cadena hablada pertenece a dos conjuntos:

a) con otras unidades de la cadena, con las cuales contrasta, constituye un conjunto sintagmático.
b) con otras unidades, caracterizadas en particular por la facultad de aparecer en el contexto en cuestión, a las cuales se opone, constituyen un conjunto paradigmático.